miércoles, 28 de octubre de 2009

Disfruta del fast food europeo



Descubrir una ciudad por primera vez da hambre. Suele acechar de regreso al hotel. En esos momentos de flaqueza es fácil caer en la tentación de comer algo rápido.

HolidayCheck ha investigado el fast food autóctono. Porque participar en el picoteo local nos ayuda a entender mejor las ciudades. ¿Quieres saber cuáles son los snacks más deseados por los alemanes, los españoles, los portugueses o los holandeses?


Francesinha: Sándwich pantagruélico que ofrecen muchas cafeterías y restaurantes del casco histórico de Oporto junto al río Duero, como por ejemplo el Barcarola Café, el Café Ábaco, o el Restaurante Cunha. Es una merienda contundente, o un buen desayuno, tras una noche de juerga. Consiste en pan de molde blanco relleno de varias capas de embutidos: jamón cocido, chorizo, mortadela, filete de ternera o cerdo. Se recubre de lonchas de queso, se gratina y se sirve regado por una salsa picante elaborada con cerveza y tomate. La inventó un cocinero portugués retornado de Francia. De ahí su nombre. Se come con cuchillo y tenedor porque es imposible darle un bocado.

Arancini de arroz: La primera asociación al pensar en Italia y comida rápida es la pizza. La cocina transalpina sin embargo ofrece un repertorio de aperitivos más amplio. Por ejemplo en Sicilia preparan unas croquetas de arroz muy especiales. Se llaman Arancini. Son una pasta de arroz ligado con huevo de queso parmesano o pecorino y azafrán. De ahí su color anaranjado y su nombre de arancini o naranjitas. A veces están rellenas de carne de ragú, guisantes o mozzarella. Son bolas de 10 centímetros de diámetro. En la patria de El Padrino saben cómo matar la gusa.

Bocata de calamares: Casi más típico que el cocido madrileño son los bocadillos de calamares rebozados en harina y fritos en aceite de oliva de la Plaza Mayor. En la calle Botoneras están los más antiguos. Aunque es fácil encontrarlos en cualquier bar de tapas de la capital (por ejemplo en El Brillante) y en muchas otras ciudades españolas. Su olor a fritanga es una de las señas de identidad de Madrid. En el norte prefieren llamarlos bocadillos de rabas. Hay que añadirles un chorrito de limón y comerlos enseguida, mientras los calamares están crujientes. Suelen cortarse en anillos de un centímetro de grosor. Si se dejan enfriar el pan acaba siendo un chicle. Madrid es la ciudad con el mercado de pescado más grande tras Tokyo, por eso no debe extrañar que la especialidad de la capital en plena meseta sean los calamares.

Currywurst: Hamburgo y Berlín se pelean por el título de haber inventado la salchicha más popular en los puestos callejeros: el currywurst o salchicha bañada en salsa de curry. Consiste en una salchicha cocida (Brühwurst) y cortada en rebanadas para absorber mejor una salsa elaborada con ketchup y curry en polvo. El autor Uwe Tim escribió una novela, “El descubrimiento de la Currywurst” que sitúa el hallazgo en Hamburgo. Es posible que fuera inventada en la ciudad hanseática –el segundo puerto más importante de Europa-, sin embargo la capital alemana ostenta el Imbiss o kiosco de currywurst más antiguo. Se llama Konnopke’s, existe desde 1930 y está al salir de la boca de metro de Schönhauser Allee.

Kroket: Los holandeses son especialistas en croquetas. Su kroket es pariente de la crujiente croquer francesa de harina y patata. A diferencia de las españolas de bechamel con jamón, o las de Portugal con bacalao y pan, las kroket suelen llevar ternera y parecen un filete empanado. Se hicieron muy populares tras la segunda guerra mundial. Entonces los holandeses comenzaron a preparar con las sobras de la comida todo tipo de krokets. Cuando son pequeñas y redondas se llaman bitterball y las acompañan de mostaza. Al igual que los españoles, los holandeses son auténticos fans de los rebozados y el pan rallado. Su pescadito frito se llama Kibbeling. Máquinas vending como las de la cadena Febo ofrecen calorías las 24 horas del día. Por ejemplo Frikandel o Patatje Oorlog, las “patatas fritas de batalla” pringadas en varias salsas a la vez. Son tan tragaldabas en Holanda que es posible pedir desde casa comida árabe o aceitunas a las tres o las cuatro de la madrugada. Sus ganas de fast food nunca duerme.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Disfrutar la Gran Manzana como las chicas de Sexo en Nueva York



“No puedo creer que en una isla tan pequeña quepan todos nuestros deseos“. Así retrató Manhattan Miranda, una de las protagonistas de Sexo en Nueva York. Ella y sus tres amigas de reparto se han convertido en el nuevo icono de la Gran Manzana. Dentro de poco Penélope Cruz se unirá a ellas.

HolidayCheck aprovecha el cameo de la actriz española en la próxima película de Sexo en Nueva York para presentar una selección de hoteles orientado a las singles españolas con ganas de seguir los pasos de sus heroínas del celuloide.

Las visitas guiadas a las localizaciones de la serie de culto -algunas en autobús, otras en limusina- son las más demandas en Nueva York. Quizás porque es más fácil identificarse con estas chicas enamoradizas, pero independientes, que con King Kong, Frank Sinatra y Audrey Hepburn.

Hacer jogging en Central Park como Charlotte, cenar en el Meatpacking district como Miranda, comprar bolsos de marca en Madison Avenue como Samantha o zapatos en Manolo Blahnik y Jimmy Choo como Carrie es imitado por una legión de seguidoras. Y no se conforman con hacer buenas compras. Quieren disfrutar del mismo glamour, beber cosmopolitans y bailar en Bungalow Ocho.

Para facilitar esa experiencia HolidayCheck ha buscado los hoteles de Manhattan mejor valorados por sus usuarias en función de su calidad y precio. El resultado son seis hoteles con todo lo que una auténtica neoyorquina necesita: camas confortables y cercanía a la Quinta Avenida, sin sobrepasar los 100 euros por noche. Porque las chicas con espíritu Sexo en Nueva York saben cómo sacar el máximo partido a su Visa, colándose en fiestas e “invirtiendo” en moda. Hoteles al alza en una ciudad cinematográfica:

Hotel Belvedere: A cinco minutos de Times Square sus habitaciones están decoradas con elegancia. Para Desiré fue un auténtico hallazgo. Pasó una semana en él con su pareja: “Buscábamos un hotel confortable que no fuera carísimo”. Y dieron en el clavo.

Hotel Metro: De estilo vintage. “Las habitaciones estándar son algo pequeñas”, según Elena, sin embargo “está ubicado junto al Empire State Building, tiene una azotea con vistas fabulosas, el colchón es comodísimo y el ambiente cosmopolita”.

Hotel Newton: A tres manzanas de Central Park y con una boca de metro a la puerta, es sencillo, limpio y goza de una buena relación calidad-precio. Michaella lo define como el hotel ideal para “parejas de veinteañeros” por su buena localización, limpieza y buen trato. La única pega es el ruido de la calle “que se resuelve con tapones de cera”.

Hotel Mela: Junto a la Quinta Avenida y el Rockefeller Center. Steffi le da casi seis soles, nuestra mayor puntuación, en parte por su localización a sólo 30 metros de Times Square.Y sobre todo, porque la realidad superó las previsiones del catálogo: “La habitación es pequeña, tal como nos advirtieron, pero tiene estilo y la decoración es moderna”.

Hotel Bestwestern Hospitality House: Cerca de la Radio City Music Hall y la sede de Naciones Unidas, este aparta-hotel con conexión gratuita a Internet dispone de 34 apartamentos de uno o dos dormitorios. Anne pasó cuatro días en uno y los recomienda por el gusto de “sentirte en tu propia casa” y su suculento desayuno servido a domicilio:“Un buffet con queso, embutidos, gofres y magdalenas recién hechas, muesli y fruta”.

Hotel Le Parker Meridien: Tiene piscina cubierta, gimnasio y restaurantes exclusivos. Próximo a la sala de conciertos Carnegie Hall y los principales museos neoyorquinos. Andrea estuvo una semana con una amiga y ambas se sienten satisfechas. “Las instalaciones están muy cuidadas, la limpieza es impecable y el precio muy competitivo”.

lunes, 19 de octubre de 2009

Visita guiada a las localizaciones de Sexo en Nueva York




Las visitas guiadas a las localizaciones de Sexo en Nueva York -algunas en autobús, otras en limusina- son las más demandas en Nueva York.

Quizás porque es más fácil identificarse con estas chicas enamoradizas, pero independientes, que con King Kong, Frank Sinatra y Audrey Hepburn.

HolidayCheck te chiva a dónde tienes que ir para ver los sitios donde se filmaron algunas de las escenas.

Jimmy Choo y Manolo Blahnik: Las boutiques donde Carrie compra sus zapatos. Jimmy Choo está en la Olympic Tower de la Quinta Avenida y Manolo Blahnik en la 31 West con 54th Street. Delicioso el episodio en el que Carrie defiende su derecho a escoger zapatos caros, y se atreve a reclamar a una amiga unas sandalias nuevas que perdió al tener que quitárselas para no contaminar con gérmenes a sus hijos pequeños. O aquel en el que se prueba unas merceditas de piel de leopardo o Mary Janes en el armario ropero de la revista Vogue.

O'Neal's Speakeasy: El bar regentado a medias por Steve Brady y Aidan Shaw, los ex más entrañables de Miranda y Carrie. Se conocen a través de ellas y se hacen amigos inseparables. Y socios. Steve lleva el bar y Aidan diseña los muebles. En la serie el bar se llama Scout (como el perro de Steve, algo que enfada a Miranda pues fue suya la idea). Ese bar existe de verdad y se llama O'Neal's Speakeasy. Está en la 174 Grand Street en Manhattan.

Magnolia Bakery: Es la pastelería a la que van a devorar magdalenas, o cupcakes, Carrie y Miranda para liberar su confusión y estrés sentimental. Sus pasteles favoritos tienen color rosa verde o amarillo. La pastelería está localizada en 401 Bleecker Street, esquina con West 11th Street en el barrio de West Village.

Patricia Field: Patricia es la responsable de los outfits más sexys de la serie Sexo en Nueva York. Una enorme responsabilidad. Su tienda está situada en 10 East 8th Street en Greenwich Village. Vende ropa interior a partir de ocho dólares y vestidos por debajo de los 100 dólares.

Louis K. Meisel Gallery: Galería en la que trabaja Charlotte las dos primeras temporadas. Hasta que decide convertirse en la perfecta esposa de un cirujano de ascendencia escocesa. En realidad "Charlotte" dejó de trabajar allí por el encarecimiento del rodaje. La primera toma costó 18.000 dólares. La segunda 28.000 dólares Y la tercera -y definitiva- 37.000 dólares. Está en la 141 Prince Street.

viernes, 16 de octubre de 2009

Hoteles con fantasma incluido



La tierra de las meigas gallegas, las brujas de Zugarramurdi, los bosques de ánimas de Gustavo Adolfo Bécquer y las pinturas negras de Goya. Un cóctel de terror que el cineasta Guillermo del Toro aprovechó en El laberinto del fauno, hasta ahora la película hispana más taquillera en EEUU. El interés es recíproco. Halloween gana cada año más adeptos en España. HolidayCheck ha buscado las propuestas hoteleras más interesantes para celebrarlo.

Salamanca. Castillo del Buen Amor en Topas: Este edificio histórico de exquisita decoración medieval cuenta con 44 habitaciones dobles. Para la noche de todos los santos prometen emociones fuertes. Esa noche se transformará en una mansión terrorífica y habrá juegos con muchos sobresaltos.

Toledo. Quinta de la casa del Melque en San Martín de Montalbán: Esta casa solariega ofrece estancias misteriosas durante todo el año. Los participantes deben saber que la dueña sufre una extraña enfermedad. No puede exponerse a la luz del día. Además el espíritu de una Dama Blanca ronda las habitaciones. ¿Por qué? Ese es el misterio.

Galicia. Casa Sueiro de Cuntis en Pontevedra: En esta casa rural la compañía El roce de las Alas organiza cenas terroríficas. En ellas conjuran con una queimada a las meigas, y entre los convidados pueden aparecer, tanto la Santa Compaña, como el padre Karras y la niña del exorcista. Por Halloween prometen un repertorio muy especial.

Madrid. Casa de los Horrores en Aranjuez: En este cortijo tiene lugar la escenificación de una leyenda. Según la misma, en el convivían campesinos y un monje llamado Don Luis con su sobrina. Un día la sobrina apareció ahorcada en un árbol. Desde entonces Don Luis da cobijo a todo el que lo necesite. Muchos aceptan su hospitalidad, pero muy pocos regresan.

Valencia. Caserón de Moixent: En este caserón valenciano, en la carretera de Fontanars, escenifican sesiones de espiritismo. El objetivo es convencer al espíritu de una joven suicida, Margarita Valls, para que abandone su antiguo hogar. Los participantes tendrán que ayudar a los nuevos dueños.

Tenerife. Mare Nostrum Resort en la Playa de las Américas: Este complejo hotelero tinerfeño convertirá uno de sus edificios, el Hotel Marco Antonio, en un auténtico hotel del Terror por Halloween. Recomiendan durante la estancia no abrir la puerta de la habitación a pesar del ruido de cadenas y llamar a la ama de llaves si aparece sangre en la bañera...

Asturias. El Molino de Tresgrandas en Llanes: Un molino remodelado en el municipio de Llanes idóneo para los amantes del suspense, que no del terror. Representa un crimen cada fin de semana. Los huéspedes deben buscar las pistas, no sólo en el hotel sino en pueblos aledaños.