miércoles, 23 de diciembre de 2009

Shopping navideño



Una corbata, libros, perfumes… Mejor no caer en lo mismo de siempre. El portal de viajes HolidayCheck invita a comprar los Reyes durante las vacaciones de navidad.

Italia: Muchos aprovechan la Nochevieja para escaparse a Roma, Milán o Venecia, ¿por qué no regresar con la maleta surtida de regalos? Con tarros de tomates secos, alcaparras, corazones de alcachofas u otros “antipasto”, vino espumoso o Prosecco, Campari, Martini, o una botella de Limoncello, galletas de Molino Blanco, vinagre de Módena en su envase original, jamón de Parma, botas de piel y bolsos de cuero hechos a mano en la provincia de Marche, pendientes y anillos de cristal de Murano o cualquier complemento de moda. Los italianos marcan tendencias.

Polonia: ¿Por qué no regalar uno de los vodkas más exclusivos del mundo? Es polaco. Se llama “Zubrowka”, es alcohol de centeno con una graduación del 40% y aroma a vainilla proveniente de la hoja de hierba de búfalo que contiene cada botella. De esa hierba se alimentan los bisontes de Polonia y Bielorrusia. Se sirve muy frío y acompañado de zumo de manzana. Otra especialidad polaca son las joyas de ámbar del Mar Báltico.


Inglaterra: Londres es un auténtico maratón de compras. Bolsos de plástico decorados con perritos de los almacenes Harrods, té negro de Darjeeling, galletas de mantequilla, tofes o caramelos de dulce de leche, chocolatinas Cardbury, las botas Doctor Martens -icono de la cultura punk-, cualquier prenda de cuadros escoceses Burberry, proveedor oficial de moda de la casa Real británica, vestidos y camisetas del Candem Market o una increíble variedad de Ginebras y licores Pimm’s imprescindibles para los amantes de los cócteles…

Alemania: Es uno de los destinos favoritos por sus Mercados de navidad. En ellos se pueden comprar belenes muy especiales. Se llaman“Weihnachtspyramide” y son carruseles con forma de pirámide, de varios pisos, en cuyo interior giran ángeles y las figuras del Belén. Otros objetos muy cotizados son los cascanueces y los muñecos de madera que echan humo por la boca. HolidayCheck recomienda beber una taza de vino caliente o Glühwein mientras se ojean los puestos. Muchos aprovechan su estancia en Alemania para adquirir otros fetiches al margen de la navidad, como las camisetas con una calavera pirata del club de fútbol San Pauli, lámparas, sillas y otros objetos con la original forma del Ost Ampelmännchen u hombrecito de los semáforos al este de Berlín, o las famosas zapatillas Adidas y Puma, marcas rivales creadas por los hermanos Adolf y Rudolf Dassler.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Destinos turísticos amenazados por el cambio climático



HolidayCheck ha analizado cómo afecta el cambio climático al turismo. El portal de viajes propone los destinos que merece la pena visitar antes de que sean deteriorados, ahora que la actualidad se centra en la Cumbre de Copenhague.

Atenas es una visita obligada para los amantes de la Antigüedad clásica. Los viajeros deseosos de reconstruir las aventuras descritas por Homero en la Odisea y la Iliada, suelen hacer un alto en el camino para admirar las ruinas del Partenón y visitar la capital griega. Los expertos sobre el calentamiento global estiman veranos muy calurosos dentro de diez años. Quien visite Atenas en una década debe contar con temperaturas medias superiores a 40 grados y mucha polución.

Los esquiadores deben aprovechar para descender por las laderas de las montañas más populares de los Alpes. Hasta ahora los inviernos más cálidos en los últimos 500 años fueron las temporadas de 1994, 2002 y 2003, siendo la cordillera este la más perjudica por el calentamiento. Las estaciones situadas en las cumbres más altas, como Kitzbhüel en Austria, son las más vulnerables. Los actuales 609 resorts alpinos menguarán a 500 si se mantienen las temperaturas a un grado, y si suben a dos grados, el recorte será más drástico: sólo serán viables 404.

El Parque Nacional de los Everglades en Florida acoge un ecosistema tropical único en el mundo. Doce especies en peligro de extinción tienen su única morada en sus juncos. Cuando aumente la temperatura el nivel del mar subirá e inundará los cañaverales, y se perderá su característica Flora y Fauna.

Los buceadores deben darse prisa. Los arrecifes de coral de Australia cambiarán radicalmente. La despigmentación de los corales está aumentado de forma alarmante debido a un mar cada vez más cálido. La superficie de los arrecifes ya ha menguado un 5 por ciento. Los científicos creen que en el 2050 los arrecifes estarán poblados por organismos completamente distintos al coral. Éste desaparacerá por completo.

Venecia, la ciudad del agua alta, tiene un nombre muy apropiado. Las costosas y nuevas barreras basculantes contra las inundaciones, denominadas Sistema MOSE, no servirán de mucho. La marea sube por encima de los 110 centímetros cuatro veces al año, de momento. A finales de este siglo, la ciudad podrá sufrir inundaciones más frecuentes. Entre 30 y 250 veces al año. El impacto sobre el medio ambiente local y el turismo será considerable.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

El nuevo Berlín. El Berlín de Peter Fox!



El próximo 9 de noviembre Berlín celebra 20 años sin Muro. HolidayCheck propone conocer ese Berlín histórico y también el presente. Porque a pesar de haber estado dividido durante 40 años ha sabido cicatrizar sus heridas. Ofrecemos varias alternativas para conocer uno de los episodios más dolorosos, sin olvidar su vida nocturna. La de una ciudad que no deja de reinventarse a sí misma.

Museos

El Museo del Muro (calle Friedrichstrasse 43), está situado junto al famoso CheckPoint Charlie, el control fronterizo más famoso. Es fácil de localizar. Junto a él se alzan dos fotos enormes de los dos soldados (uno americano y otro soviético) que lo vigilaron por última vez. Otra visita que merece la pena son las Oficinas Centrales de la Stasi (calle Ruschestr 103). La Stasi era una policía secreta que vigilaba a los ciudadanos con intención de escapar a la Alemania occidental. Los guías fueron prisioneros y es un lujo conocer su testimonio.

¿Muro o trozos?


El East Side Gallery, junto al río Spree, es una avenida llena de grafitis de artistas reconocidos que decidieron plasmar en esa parte del Muro su visión del fenómeno. Sin embargo ya no se trata del Muro original. Para visitar los trozos verdaderos -no esquilmados como souvenirs- hay que desplazarse a varias localizaciones, por ejemplo a la Bernauerstrasse. En una iglesia de esta calle hay un trozo de Muro intacto gracias al empeño de un cura. También hay trozos originales an la calle colindante Behmstrasse junto al estadio Friedrich-Ludwig-Jahn Sportpark, y en algunos tramos de la calle Friederichstrasse. Son pedacitos de muro, no partes muy extensas. Puede decepcionar. Sin embargo su valor histórico, y emotivo, es grande.



Además existen excursiones a los túneles que se excavaron a lo largo de las 856 millas de frontera entre las dos Alemanias. Muchos de ellos por debajo del Muro de Berlín. En algunos había que gatear. Otros se podían atravesar a pie. Se calcula que 300 personas consiguieron huir de esa manera, y que alrededor de 1.000 perecieron en el intento. Las historias de los intentos frustrados de huir encogen el estómago; como la del joven Peter Fechter. En agosto de 1962 fue baleado por los rusos cuando intentaba cruzar el CheckPoint Charlie. Murió desangrado en tierra de nadie. Los soldados americanos tenían prohibido ayudar a quien intentara cruzar. Tenía sólo 18 años.

Dormir

Para meternos más a fondo en el ambiente del Muro berlinés sugerimos dos estancias. Una vez más combinando lo histórico y lo moderno. Se tratan del Hotel Adlon Kempinski y el Hotel Ku'Damm101.

El primero es un hotel de lujo frente a la puerta de Brandenburgo. Es un símbolo del renacer tras la caída del muro. Bombardeado en la segunda guerra mundial y demolido por orden del gobierno soviético, fue reconstruido a petición popular en 1997. El segundo se encuentra en la avenida más comercial, la Kurfürstemdamm, conocida también como Ku'Damm, de ahí el nombre del Hotel. Ofrecen diseño moderno en pleno centro de la capital y organizan tours históricos específicos sobre el Muro.

Salir

Una visita a Berlín sin conocer su cultura de clubs es como ir a Roma y no visitar el Coliseo. Es una ciudad que nunca duerme. Para no dejarse apabullar por las infinitas posibilidades os sugerimos un par de bares muy trendys:

Cafe Zapata: Inconformista, alternativo, moderno y progre, ese es el ambiente del Cafe Zapata. Es uno de los locales de la legendaria casa okupa Tacheles en la calle Oranienburger Strasse. Sus paredes están llenas de grafitis pro-revolucionarios. Organizan campeonatos de ping pong y muchos otros eventos culturales. Nuestro usuario Arno asegura que en el Zapata „te sientes en casa“ en casa.

Green Door Bar: Decoración sesentera, aire muy retro y ambiente exclusivo en el barrio de Schönefeld. El Green Door Bar es chic y elegante, una especie de Chicote berlinés. Nuestro usuario Andi asegura que „preparan los mejores cócteles de la ciudad“.

Das Klo: Das Klo significa retrete. Es el típico bar sorprendente en el que echarse unas risas. Según nuestro usuario Mike está lleno de trucos: „el dj tiene un control remoto para menear las mesas de los clientes“, sirven las botellas de cerveza acompañados de test de orina... recomendable para grupos grandes que quieran pasar un rato agradable bebiendo cervezas.

Música

Después de saborear cocteles en alguno de estos clubs berlineses se puede entender mejor la estrofa de la canción de Peter Fox Alles Neu: Me siento eufórico, tengo planes ambiciosos; Compro máquinas de construcción, excavadoras, apisonadoras, montacargas y me abalanzo sobre Berlín, pongo las sirenas, construyo torres de altavoces y bajos, masajeo vuestra alma, soy la bola de demolición del espíritu alemán. Hey! Todo resplandece, tan nuevo; Hey, si algo no te gusta, haz algo nuevo”.

Cine

Y tras la visita, o quizás antes de hacerla, conviene sumergirse en todo lo que los berlineses han dejado afortunadamente atrás, con cuatro películas clave: Sonnenalle (Leander Haussmann), Uno, dos, tres (Billy Wilder), Good Bye Lenin! (Wolgang Becker) y La vida de los otros (Florian Henck)

miércoles, 28 de octubre de 2009

Disfruta del fast food europeo



Descubrir una ciudad por primera vez da hambre. Suele acechar de regreso al hotel. En esos momentos de flaqueza es fácil caer en la tentación de comer algo rápido.

HolidayCheck ha investigado el fast food autóctono. Porque participar en el picoteo local nos ayuda a entender mejor las ciudades. ¿Quieres saber cuáles son los snacks más deseados por los alemanes, los españoles, los portugueses o los holandeses?


Francesinha: Sándwich pantagruélico que ofrecen muchas cafeterías y restaurantes del casco histórico de Oporto junto al río Duero, como por ejemplo el Barcarola Café, el Café Ábaco, o el Restaurante Cunha. Es una merienda contundente, o un buen desayuno, tras una noche de juerga. Consiste en pan de molde blanco relleno de varias capas de embutidos: jamón cocido, chorizo, mortadela, filete de ternera o cerdo. Se recubre de lonchas de queso, se gratina y se sirve regado por una salsa picante elaborada con cerveza y tomate. La inventó un cocinero portugués retornado de Francia. De ahí su nombre. Se come con cuchillo y tenedor porque es imposible darle un bocado.

Arancini de arroz: La primera asociación al pensar en Italia y comida rápida es la pizza. La cocina transalpina sin embargo ofrece un repertorio de aperitivos más amplio. Por ejemplo en Sicilia preparan unas croquetas de arroz muy especiales. Se llaman Arancini. Son una pasta de arroz ligado con huevo de queso parmesano o pecorino y azafrán. De ahí su color anaranjado y su nombre de arancini o naranjitas. A veces están rellenas de carne de ragú, guisantes o mozzarella. Son bolas de 10 centímetros de diámetro. En la patria de El Padrino saben cómo matar la gusa.

Bocata de calamares: Casi más típico que el cocido madrileño son los bocadillos de calamares rebozados en harina y fritos en aceite de oliva de la Plaza Mayor. En la calle Botoneras están los más antiguos. Aunque es fácil encontrarlos en cualquier bar de tapas de la capital (por ejemplo en El Brillante) y en muchas otras ciudades españolas. Su olor a fritanga es una de las señas de identidad de Madrid. En el norte prefieren llamarlos bocadillos de rabas. Hay que añadirles un chorrito de limón y comerlos enseguida, mientras los calamares están crujientes. Suelen cortarse en anillos de un centímetro de grosor. Si se dejan enfriar el pan acaba siendo un chicle. Madrid es la ciudad con el mercado de pescado más grande tras Tokyo, por eso no debe extrañar que la especialidad de la capital en plena meseta sean los calamares.

Currywurst: Hamburgo y Berlín se pelean por el título de haber inventado la salchicha más popular en los puestos callejeros: el currywurst o salchicha bañada en salsa de curry. Consiste en una salchicha cocida (Brühwurst) y cortada en rebanadas para absorber mejor una salsa elaborada con ketchup y curry en polvo. El autor Uwe Tim escribió una novela, “El descubrimiento de la Currywurst” que sitúa el hallazgo en Hamburgo. Es posible que fuera inventada en la ciudad hanseática –el segundo puerto más importante de Europa-, sin embargo la capital alemana ostenta el Imbiss o kiosco de currywurst más antiguo. Se llama Konnopke’s, existe desde 1930 y está al salir de la boca de metro de Schönhauser Allee.

Kroket: Los holandeses son especialistas en croquetas. Su kroket es pariente de la crujiente croquer francesa de harina y patata. A diferencia de las españolas de bechamel con jamón, o las de Portugal con bacalao y pan, las kroket suelen llevar ternera y parecen un filete empanado. Se hicieron muy populares tras la segunda guerra mundial. Entonces los holandeses comenzaron a preparar con las sobras de la comida todo tipo de krokets. Cuando son pequeñas y redondas se llaman bitterball y las acompañan de mostaza. Al igual que los españoles, los holandeses son auténticos fans de los rebozados y el pan rallado. Su pescadito frito se llama Kibbeling. Máquinas vending como las de la cadena Febo ofrecen calorías las 24 horas del día. Por ejemplo Frikandel o Patatje Oorlog, las “patatas fritas de batalla” pringadas en varias salsas a la vez. Son tan tragaldabas en Holanda que es posible pedir desde casa comida árabe o aceitunas a las tres o las cuatro de la madrugada. Sus ganas de fast food nunca duerme.